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Y ahora idéatelas para buscar víveres. {Brenna & Joshua}

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Y ahora idéatelas para buscar víveres. {Brenna & Joshua}

Mensaje por Catherine M. Jarrah el Lun Dic 12, 2011 1:22 pm

Día 4 – Mañana.
Habían pasado ya tres días completos desde que Catherine y todos los tripulantes que habían conseguido sobrevivir llegaran a la playa, tres días de infierno. Aún se podía escuchar a Margareth y Andreew discutir como si fuera el último día de sus vidas, sí, entre la rebeldía de la primera y la bipolaridad del segundo hacía que las mañanas en la playa no fueran tan aburridas como deseaba la morena. Por otro lado estaba Ji-Yeon, quien acababa de recoger un par de plantas y las depositaba en un cesto mientras Eileen la observaba con demostrado interés. Guardó su toalla en aquella bolsa de color azul y revisó de nuevo lo que quedaba allí, dos botellas de agua y nada más. “Maldita sea, Boone va a tener razón con respecto a los víveres, ya casi no queda nada” ; la situación no sólo empeoraba si no que lo hacía demasiado deprisa y hasta la propia Catherine se daba cuenta, y eso ya es bastante importante. Como una de esas ideas fugaces que muchos no llegan a interpretar bien, la morena agarró la mochila y dejó una botella de agua dentro mientras se dirigía hacia la selva. Pudo notar la mirada de su hermano Boone a sus espaldas, preguntándose seguramente a dónde iría su hermana a “broncearse” esta vez. Sin embargo esa no era la idea de la morena, ni mucho menos, pensaba adentrarse un poco solamente en la selva para recoger algún aguacate que se encontrara en el suelo. Sí, en el suelo, porque desde luego no treparía a ningún árbol y seguramente estos ya debían de estar caídos y sin recoger. La ingenua Catherine pensaba que los aguacates caían por obra de magia al suelo donde ella podría recogerlos con tranquilidad.

Pasados diez minutos ya se encontraba acalorada, pensando en dónde diantres se encontraría la dichosa fruta. “Si Aaron, Ji-Yeon y todos los demás pueden traer comida yo también puedo”; pensó de nuevo y volvió a adentrarse. En un acto puramente de valentía acabó malgastando una hora entera buscando frutas ya caídas, algo ingenuo por su parte y que consiguió que finalmente acabara sentándose en un tronco de un árbol, exhausta. Sacó de nuevo de su mochila la botella de agua y le dio otro trago. -¿La mitad de un litro es medio litro?, ¿no?. –ni siquiera pensaba con claridad, ¿25 ml?, ¿50ml?, ¿cuántos mililitros eran la mitad de un litro?. Acabó guardando la botella de nuevo en la bolsa para no obviar sus carentes conocimientos matemáticos y dejar de pensar cómo racionaría el agua. De pronto, entre la maleza, acabó escuchando un ruido. Calló de inmediato y se quedó sin moverse, esperando que fuera algún animal que acabaría huyendo, sin embargo el ruido se intensificó aún más hasta acercarse más a ella. -¿Quién está ahí?. –preguntó finalmente poniendo toda la rudeza posible en su voz. “Mierda, debería haberle dicho a Boone que me acompañara”; pensó en ese instante, aunque ya era demasiado tarde.

Catherine M. Jarrah

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Re: Y ahora idéatelas para buscar víveres. {Brenna & Joshua}

Mensaje por Joshua B. Ford el Lun Dic 12, 2011 2:17 pm

Tres días se pasaron tan rápido que el rubio no se alcanzaba a dar cuenta en el día que vivía, o tal vez no le interesaba lo suficiente como para saber si era un lunes o martes. Lo único que quería era salir de la isla, pero, mientras estuviera en este sitio, se aseguraría de vivir lo mejor posible.

En días anteriores había reunido varios objetos y vivieres para él solo. Pero en esta ocasión se levantó temprano, no precisamente para leer o caminar, o hacer lo que los demás harían, por el bien de los demás, si no, era porque en realidad estaba hambriento.

Se dirigió a la selva, a ver que encontraba, pero en su mente estaba la idea de cuando regresara a la playa continuaría en la búsqueda de sus objetos, en especial ahora iría a donde los restos del crucero.
Mientras caminaba lejos de la playa, veía al buen samaritano de Aaron ayudando a las demás personas, cosa que a él no le iría nunca. Aún el “líder” no había organizado nada, ni búsqueda de comida, agua, refugio. No como Su padre le había contado que sobrevivieron lo anteriores náufragos de la isla de “ensueño”.

Pero él sabía perfectamente que hacer, mientras todo se estabilizaba pensaba ser el pez gordo y no el débil, y frágil, asi que se armaría de objetos antes de que hubiera un orden en medio de todo el caos.
Se adentró en la selva, desapareciendo de la vista de los demás, vaya que si estaba hambriento para que él mismo hiciera una locura de esa talla. Caminó entre varios árboles observando en su copa y también en la tierra para ver si alguna fruta estaba a su alcance. Como era de esperarse, nada en la tierra, asi qué pensó en algo.
Desesperado tomó una rama y trepó a un árbol, no sin antes echar maldiciones.

-Maldita sea, joder- Decía entre dientes con un notorio esfuerzo en sus palabras, debido a la fuerza que tenía que aplicar. Cuando por fin llegó a lo alto una penca de plátanos estaba intacta, el problema era que no se podían despegar simplemente. Así que optó por golpear donde se encontraban sujetos, varias veces.

-¡Bingo!- Dijo aliviado escuchando el ruido como caían al piso, bajó de inmediato y tomó la penca, pero algo llamó su atención, una voz femenina, en la selva. Aunque ya la reconocía se dirigió hacia ella.

-Soy el lobo feroz, ¿Caperucita roja anda perdida?- Mencionó con una marcada ironía mientras comía uno de sus plátanos plácidamente.
-¿Qué te trae Al Jazeera?- solo la veía, y movía su penca incitándola a pedirle. Claro era evidente que para que él le diera uno de sus plátanos, pediría algo a cambio.


-Uhhh ya veo, esas si son grandes leones rugiendo, lo que traes dentro, ¿Quieres un plátano?- Le preguntó extendiendo su mano, al escuchar el rugir del abdomen de la chica.
-A, a ,a, no,no no, Las cosas no son gratis muñeca, ¿Qué me darás a cambio?- retiró súbitamente el plátano cuando vió la intención de la mujer de agarrarlo.

Joshua B. Ford

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Re: Y ahora idéatelas para buscar víveres. {Brenna & Joshua}

Mensaje por Brenna G. Richmond el Lun Dic 12, 2011 6:38 pm

“Será divertido Brenna”, dijo T.J. “Nos lo pasaremos bien juntos, Bren”, dijo T.J. “Viaje de hermanos, ¡conoceremos gente nueva!”, dijo T.J.
Maldito bastardo. Si por reformarla había pensado un exilio a una isla perdida en la nada ya podía hacer bien en esconderse de su vista eternamente. Era fácil culparle de todo cuando no tenía sus ojos claros mirándola con remordimiento. En realidad, conocía lo suficientemente bien a Brenna como para saber que su hermana no le echaba la culpa de estancarse en aquel lugar, solo que en su falta de entretenimiento se distraía martirizándole un poco.
Los primeros días en la isla fueron… bueno, fueron. Seguía con la cabeza sobre los hombros, su estómago gruñía como el de un león hambriento y su piel se tenía que contentar con saborear de vez en cuando la limpieza salada del mar. Al menos no había perdido las Ray-Ban, sino allí hubiesen rodado cabezas y fluido sangre. Ambas cosas en cantidades alarmantes.
Por su gemelo, siempre dispuesto a ayudar, había tratado de soportar a la gente que habitaba como podía en la playa en un intento de sobrevivir. Jura solemnemente que casi lo había logrado pero que cada dos por tres alguien se pusiese histérico era ligeramente desquiciante. Lo suficiente como para que la morena echase de menos un buen par de guantes de boxeo y eso no era bueno. Lo último que necesitaban los náufragos era tener a alguien muy dispuesto, demasiado, en romper piernas. Y he ahí por lo que la salve había engullido la silueta de Brenna.
Vale, ahora en serio, sus intenciones no eran tan nobles pero tenía hambre y estarse quieta no era una cualidad precisamente característica en su persona.
Decide confiar en su sentido de la orientación, vete tú a saber porque. Obviamente llega un momento en el que todo a través del cristal tintado de sus gafas de sol le parece absolutamente igual. Verde, verde, verde. Bien, ahora mismo sería interesante jugar a un “veo, veo” con alguien.
Lejos de sucumbir a la histeria, Bren avanza unos cuantos más en lo que intenta ser silencio mientras trata de reconocer el terreno. En los parques grandes como el Hyde Park era mucho más sencillo, solamente había que buscar un corazón tachado en cualquier árbol para suponer que ya habías pasado por ahí pero en mitad de aquella selva la tarea es más complicada. ¿Qué es lo que más destaca?, ¿una liana tres centímetros más gruesa que otra?
Y entonces oye unas voces. Entre la vegetación se abre paso, alcanzando a ver dos siluetas que parecen humanas. Muy bien, preciosa, ya te has asegurado que los animales de la zona no hablan, la pincha una vocecilla interior a la que se le da de miedo ignorar deliberadamente. Cuando consigue llegar cerca de ellos ve a una chica morena, toda una monería frente al tío rubio de buen culo que le daba la espalda. Y eso era todo lo que Brenna necesitaba saber de ellos, una chica mona y un chico con buen culo. ¡¿Eso eran plátanos?! Milagrosamente cualquier otro pensamiento se evapora y guiada por su hambre, se apresura a arrancar velozmente una de las frutas para hacerse con ella al pasar junto al rubio, llevándosela por el camino.

-
¡Hey, que detalle! Sabía que podía confiar en ti, rubio. -A falta de no conocer el nombre de nadie…
Su concentración se centra en el plátano aunque a través de las gafas su mirada vuelva alternativamente del rostro de la mujer al del rubio.
-
¿Solo hay plátanos? -Para quien se esperase que iba a preguntar un: “¿Y qué hacéis aquí solos?” o “No deberíais estar por aquí, puede ser peligroso” se lleva un canto en los dientes.
Muy bien que los plátanos tuviesen mucho potasio pero alimentarse a base de ellos era un exceso al que solo se amoldaría en medidas desesperadas. Aunque era mejor que nada, it’s something.



Brenna G. Richmond

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Re: Y ahora idéatelas para buscar víveres. {Brenna & Joshua}

Mensaje por Catherine M. Jarrah el Miér Dic 21, 2011 5:05 pm

La morena se quedó callada esperando que aquel que le había quitado la paz de un momento a otra saliera de su “escondite”, ella no podía ser la presa de nadie así que descartó cualquier fantasía sobre personas malvadas que intentarían hacerle daño, como tantas otras veces le había dicho su padre para que actuara con cautela. No fue hasta que vio al rubio de tamaño considerable salir de entre la espesura de la selva que no se relajó, al parecer Ford seguía cumpliendo sus expectativas, o mejor, las de su padre. Sayid siempre le había dicho a Cath que su primo Joshua era la viva imagen de su padre, “todo un Sawyer”; decía constantemente él. Tras sus 18 años había llegado a conocer un poco más a su tío y a su primo a través de lo que le podían decir tanto su padre como su madre.

-¿Tú el lobo feroz?, qué gracioso. –apuntó ella con un tono irónico y malicioso, lo cual no le importó si llegó a notar el rubio. Catherine fijó su mirada con rapidez en los plátanos que el muchacho llevaba, como si fuera tan fácil conseguirlo. Por un momento llegó a deprimirse al ver que ni ella misma podía alcanzar a coger tan siquiera uno de esos plátanos. Desde luego lo que ella había estado sí había sido ganarse el “pan” con el sudor de su frente, con la diferencia de que no había ni pan ni comida; y encima Joshua se reía de ella. –Buscaba comida. –señaló intentando ocultar su interés en los plátanos que él portaba. –Aunque no he conseguido más que cansarme. –sin embargo ella no llegó a creer nunca que los plátanos cayeran del árbol como se podía esperar de alguien que no había trabajado en su vida, algo extraño siendo hija de alguien como Sayid, pero se parecía en parte a su madre.

Intentó ocultar los ruidos de su estómago pero al parecer no obtuvo el éxito que esperaba pues Joshua no tardó en ofrecerle un plátano. La joven, sonriente, extendió la mano para agarrar uno, extrañándose por el comportamiento tan amable de su primo pero sintiéndose satisfecha de que este fuera mejor persona de lo que esperaba. Sin embargo no llegó ni a rozar el plátano pues el rubio lo retiró chantajeándola y volviendo a su actitud chulesca. –Idiota, sabes que no te daré nada Joshua. –ella se negaba a ese, tenía su orgullo desde luego, y en eso no le ganaba ni Joshua. –Vete y sigue trepando árboles, Tarzán. –sí, Catherine Jarrah había puesto un apodo a Don Apodos. Seguramente ni él mismo sabía lo que era Al Jazeera, igualmente Cath no podía soportar su actitud. De pronto, salió de entre la maleza otra de las aparentes sobreviviente y de la cual desconocía todo. Esta con todo su desparpajo agarró uno de los plátanos del rubio y le agradeció con malicia en su voz y Catherine se quedó perpleja.

Catherine M. Jarrah

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Re: Y ahora idéatelas para buscar víveres. {Brenna & Joshua}

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